La Sierra de Guadarrama es tambien una Sierra literaria, que ha sido descrita por numerosos escritores, dejándonos, en prosa o en verso, una impronta del impacto emocional que aquella geografía moldeaba en el ánimo. Así que iré dejando constancia de estos testimonios que invitan a ponerse en camino para descubrir esa realidad cultural que se ha llamado guadarramismo.
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| Bañistas junto al Puente de los Franceses |
“El tranvía ha comenzado a caminar lentamente; poco a poco la marcha aumenta; crece el estrépito de maderas viejas y herrumbres. Pasamos primero a lo largo de la fila de merenderos; los organillos lanzan sus notas joviales y claras, a la izquierda, por encima de las techumbres, por entre el ramaje, aparecen las riberas del Manzanares. Ya hemos pasado bajo el puente de los Franceses; una larga alameda de olmos enormes se abren ante nosotros, los troncos rugosos aparecen, a trechos, manchados por los verdes líquenes; las ramas finas, desnudas, se cortan en el añil radiante. Todavía el boscaje limita el horizonte; aún no ha aparecido ante nosotros la perspectiva grande y severa del viejo campo castellano. Pero los árboles de la alameda van desapareciendo; atrás queda el boscaje gris, pardo, negruzco, de olmos y de plátanos; el tres asciende por un suave terreno...Y de pronto, ante nosotros, ávidos de empaparse en la hermosura del paisaje, aparece una inmensa llanura de verde oscuro, con entonaciones de azul intenso, rojiza, de un rojo profundo a trechos, amarillenta, de un sombrío amarillo en otras partes...a lo lejos, en la remota línea del horizonte, aparece, al otro lado de una loma negruzca, una larga pincelada menos negra, menos austera; más arriba, por encima de esta línea aparece ya, cerrando en definitiva el horizonte, el telón azul del Guadarrama, con sus cresterías nevadas, nítidas, luminosas, irradiadoras...”
AZORIN (cit. NICOLAS ORTEGA, paisaje y excursiones