jueves, 12 de enero de 2017

EL ESCORIAL

“El nombre de El Escorial procede etimológicamente del latín esculetum (ésculo significa especie arbórea a la que pertenece la encina y el roble). Se cree que este origen, que haría referencia a los bosques, antes mucho más abundantes, que rodean al Escorial, es más plausible que la tesis sostenida por fray José de Siguenza que dice: “Escorial, lugar de escorias”. Las escorias, producto de los hornos de fundición existentes sólo en localidades mineras, no debieron existir en el Escorial, carente de filones mineros, y de cuyas fraguas sólo saldrían cenizas sin dar lugar a escombreras”
AAVV, El Escorial, sus montes y alrededores

Nuestra segunda marcha, en febrero de 2013, se desarrolló por la carretera de Abantos, partiendo del Kiosko que hay en el cruce de la carretera que sube al puerto de Malagón, y de la concurrida vía que conecta El Escorial y Guadarrama. Casi toda la marcha la hicimos por el asfalto, bordeando durante un buen tramo la ladera del Abantos que habia sido pasto de las llamas unos pocos años antes. Y pudiendo contemplar unas espectaculares imágenes del Monasterio del Escorial, desde algunos de los miradores dispuestos en el recorrido. En esta marcha se estrenaron Alfonso y Pepe.

martes, 10 de enero de 2017

Travesia Puerto de Navacerrada - Cercedilla, Enero 2013

Camino Schmidt
El Camino Schmid nevado, precioso, fue el escenario de nuestros primeros pasos, claro que en ese momento poco sospechábamos que la cosa iba para largo, preocupados estábamos con no caernos, de hecho nada más empezar mi hermano y yo tuvimos el primer resbalón, y de seguir las pinturas amarillas como único testigo que nos marcaba el solitario itinerario. 

Proseguimos por la Senda de los Cospes hasta llegar al Puerto de la Fuenfría con los árboles cubiertos de blanco por una reciente nevada y luego fuimos bajando por la Carretera de la República, Navarrulaque, Vereda de las Encinillas hasta Cercedilla. Allí comimos en Casa Helio y fue donde se nos ocurrió la idea de salir al monte una vez al mes, el primer sábado….y de ahí hasta hora.

El regreso al coche, que lo habíamos dejado en el Puerto lo habíamos pensado hacer en el tren. Pero ocurrió que a mitad de trayecto se estropeó y los últimos kilómetros tuvimos que hacerlos andando por las vías nevadas hasta el mismo puerto que alcanzamos casi con las últimas luces del dia. Comenzando a aprender eso de que todo viaje tiene sus propias dosis de incertidumbre, sus reglas de juego, y hay que saber jugar con ellas. Cruz, Dani, Fede y yo realizamos esta marcha que significó el comienzo del Paseito

De los diversos caminos serranos con nombre propio tal vez el Camino Schmid tal vez sea el más conocido, toma el nombre de uno de esos pioneros del Guadarrama que a principios del siglo XX comenzaron a descubrir la sierra, trazar sus primeras veredas o recuperar caminos históricos que se iban perdiendo. Esta vereda, que fue objeto de un polémico acondicionamiento hace pocos años, comunica el Puerto de Navacerrada con las Dehesas de Cercedilla a través del Collado Ventoso. El origen de este camino se remonta al año 1926 cuando por parte de la RSEA Peñalara se encomienda a su socio, Eduardo Schmid, la preparación y señalización de un sendero desde el Albergue de la Fuenfría al Puerto de Navacerrada

miércoles, 4 de enero de 2017

CAMINOS

“El entusiasta andador de trochas y veredas persigue algo que no siempre resulta fácil de comprender. Vadea los arroyos, sufre las asperezas del piornal, trepa por las llambrías casi verticales, con fatiga, pero seguro de si mismo y con voluntad de superación, que no de competitividad”
MANUEL RINCON,
Andar por la Sierra de Guadarrama 1989

Canal de Urdon. Camino a Tresviso
El camino siempre nos lleva a algún sitio distinto de donde empezamos, incluso si tomamos un camino equivocado. Nos arranca de un lugar y nos pone en marcha, ¿hacia adonde?, a veces la meta no es lo más importante, simplemente salimos de nuesta zona de confort para enfrentarnos a las inclemencias de las naturaleza, poniendo a punto nuestras armas para combatirlas: desarrollando ese especie de sexto sentido que poco a poco nos va enseñando como orientarnos. Nadie ha dicho que sea fácil: piedras, barros, señales perdidas, extravíos, inclemencias de la meterología… sin embargo, entregados a la causa del camino, no volvemos la vista atrás: buscamos una meta, un final, una luz encendida detrás de una ventana que nos indique que hemos llegado a un lugar de refugio, un collado, una cima… El camino siempre nos lleva a otro sitio, no importa lo rápido que vayamos, es cuestión de tiempo que nos abra a otro paisaje en el que tampoco permaneceremos mucho tiempo.

lunes, 2 de enero de 2017

SEMBLANZAS

Releyendo el Viaje a la Alcarria me he contrado esta curiosa referencia a uno de los pioneros del Guadarramismo: Eduardo SchmIdt que transcribo a continuación.

Añadir leyenda
“Al llegar a Trillo el paisaje es aún más feraz. La vegetación crece al apoyo del agua, y los árboles suben, airosos como en Brihuega. Esta tierra, con agua, parece una tierra muy buena. Hasta se ve algún que otro castaño, de vez en cuando. A la entrada del pueblo hay una casa muy arreglada, toda cubierta de flores; en ella vive, ya viejo y retirado, cultuvando sus rosales y sus claveles y trabajando su huerta, un veterano alpinista que se llama Schmidt. Schmidt, que piensa construirse una casa enfrente de la cascada del Cifuentes, poco antes de caer en el Tajo, fue un montañero famoso; en la sierra de Guadarrama hay un camino que lleva su nombre”
(Camilo Jose Cela, Viaje a la Alcarria)

CIENCIA Y GUADARRAMA

Durante el siglo XIX se fue gestando desde varios ámbitos, y de forma minoritaria, ese volver los ojos a las montañas, alcanzando a vislumbrar que estaban allí, sentirse atraídos por ellas hasta recorrer sus intrincados rincones, y comenzar a encaramarse a sus alturas por el sólo de placer de estar allí arriba. Aquel medio hasta ese momento hostil e inhóspito se fue convirtiendo en un inmenso laboratorio natural, los hombres de aquella incipiente ciencia abandonaron sus gabinetes, y se dirigieron a los lejanos montes. La naturaleza era objeto de conocimiento, de interés desde diversos campos: entomología, botánica, geología, todos ellos deben tener su apartado en una galería de ilustres precursores de nuestra sierra, y así irán apareciendo en el blog.. 

 “Fruto directo del afán de la institución por ayudar a conseguir un mejor conocimiento de la Sierra fue la fundación en su seno, en noviembre de 1886, de la “Sociedad para el estudio del Guadarrama. Formaron su junta directiva cuatro profesores de la institución: José Macpherson, Joaquín sama, director de estudios del centro, Ignacio Bolivar y Francisco Quiroga... Los socios fundadores elaboraron una circular, con los principios y las bases de la nueva sociedad, fechada el 19 de noviembre, que se publicó al otro mes en el boletín de la institución. Era un documento sumamente interesante, en el que se exponían con singular claridad no sólo las razones que les habían llevado a constituir la nueva sociedad, sino también la opinión que compartían sobre la necesidad de mejorar el panorama intelectual español. De renovar sus formas de investigar y de enseñar, y sobre el papel fundamental que debían desempeñar las excursiones, con el conocimiento directo de las cosas que entrañaban, en ese empeño modernizador”
NICOLAS ORTEGA, paisajes y excursiones,2001

martes, 20 de diciembre de 2016

AZORIN

La Sierra de Guadarrama es tambien una Sierra literaria, que ha sido descrita por numerosos escritores, dejándonos, en prosa o en verso, una impronta del impacto emocional que aquella geografía moldeaba en el ánimo. Así que iré dejando constancia de estos testimonios que invitan a ponerse en camino para descubrir esa realidad cultural que se ha llamado guadarramismo.

Bañistas junto al Puente de los Franceses
“El tranvía ha comenzado a caminar lentamente; poco a poco la marcha aumenta; crece el estrépito de maderas viejas y herrumbres. Pasamos primero a lo largo de la fila de merenderos; los organillos lanzan sus notas joviales y claras, a la izquierda, por encima de las techumbres, por entre el ramaje, aparecen las riberas del Manzanares. Ya hemos pasado bajo el puente de los Franceses; una larga alameda de olmos enormes se abren ante nosotros, los troncos rugosos aparecen, a trechos, manchados por los verdes líquenes; las ramas finas, desnudas, se cortan en el añil radiante. Todavía el boscaje limita el horizonte; aún no ha aparecido ante nosotros la perspectiva grande y severa del viejo campo castellano. Pero los árboles de la alameda van desapareciendo; atrás queda el boscaje gris, pardo, negruzco, de olmos y de plátanos; el tres asciende por un suave terreno...Y de pronto, ante nosotros, ávidos de empaparse en la hermosura del paisaje, aparece una inmensa llanura de verde oscuro, con entonaciones de azul intenso, rojiza, de un rojo profundo a trechos, amarillenta, de un sombrío amarillo en otras partes...a lo lejos, en la remota línea del horizonte, aparece, al otro lado de una loma negruzca, una larga pincelada menos negra, menos austera; más arriba, por encima de esta línea aparece ya, cerrando en definitiva el horizonte, el telón azul del Guadarrama, con sus cresterías nevadas, nítidas, luminosas, irradiadoras...”
AZORIN (cit. NICOLAS ORTEGA, paisaje y excursiones

lunes, 19 de diciembre de 2016

EL ARTE DE ANDAR

“Los antiguos senderos de las serranías castellanas, casi olvidados e invadidos pacíficamente por jaras y arces, responden efectivamente a otras épocas pasadas; poseían otro espíritu muy distante del de las actuales carreteras. No eran tan prácticos ni eficaces en su trazado, pero si constantes en su trepar, revuelta tras revuelta, por los recuestos. Con su serpentear se premiaba más la constancia que la rapidez, el esfuerzo continuado que la extenuación, la quietud y el silencio que el ruido”
(Manuel Rincón)

Senderistas, caminantes, montañeros, excursionistas …. Distintas denominaciones para ese arte de ponerse en camino, de calzarse las botas y esforzarse por sendas abruptas buscando siempre la vertical, la línea ascendente, hacia esa lejana línea de cumbres que guarda celosamente la promesa de paisajes increíbles.

Así que convengamos que andar es un arte, en especial ese andar que encamina a las montañas por el mero placer de estar alli, con la única misión y “utilidad” de llenar nuestro espíritu, no es tanto la pretensión de alcanzar un objetivo, sino de alimentar esa necesidad de llenarse de alturas, de paisajes inmarcesibles, prácticamente inalterados, de escuchar el silencio, el murmullo de las hojas, o la vieja canción de los arroyos cuando requiebran en las escorrentías pedregosas.

La montaña es un sentimiento, muchos han hablado ya de ello, y de eso voy a tratar en el blog